En la sepultura de estas calles
Circulando los desiertos habitados, la huella frágil impresa en la memoria. Solo un paseo tan común como ir de compras me fue necesario para asir el vacío, beber de las sombras. Entre gotas tardías por lluvias pasadas mis pies trazan la ruta, sin prever el impacto de salir de la cueva. Hasta cerrar la puerta que me precede, podía intuirlo. Pero la experiencia de ver el paisaje pasados tantos años, un paisaje tan ordinario, tosco, invisible para la programación humana que busca todo lo sorprendente, ha sido como estar en una fila donde hay pocos pero la recepcionista es demasiado lenta, y ver la fila colindante repleta de gente, que acompasados, pasan y pasan sin mucha espera. Las calles solitarias transportan toda la sangre a la cabeza en una búsqueda de la explicación de lo que ves, y también, cómo uno encaja en la película. Calles aturdidas por el abandono. Son cuatro líneas en común por un aroma, cuadrado gris desprendido de los giros del mundo. Una respiración profunda...